La tierra gira segundo a segundo, dejando a su paso de ese giro una transformación que no tiene regreso. Cambiar, es parte de la humanidad y se da a cada minuto, más sin embargo nos encontramos en una etapa en donde muchas veces no miramos más allá de lo que queremos mirar y dejamos de paso las cosas y detalles más sencillos que están ahí y quedan ahí.
Cuando se camina por lugares transitados creemos ver lo mismo de siempre (pero no es así) siempre hay algo diferente. Cuando se camina por lugares solitarios dejamos de lado lo que lo rodea y solo se mira hacia al frente, siendo que en esos caminos hay detalles que pueden ser capturados, rostros, lugares, objetos, que a simple vista no son más que una cosa o una persona, pero que al final forma parte del proceso de cambio del mundo en el que vivimos.
Caminé senderos solitarios atascados de armonia y aire puro y aquí algunos ejemplos de lo que encontre. Una puerta entre miles de puertas, pero esta es la puerta.
Una rama seca aferrada a un cerro de donde se aferran muchas más de ellas.
Un candado que bloquea la entrada a una puerta.
Una guadalupana que cuida un camino y durante el camino me la volvi a topar.
Tal vez, esté discurso no es de lo mejor.
En fin.
Eso fue.
Estás fotografías fueron capturadas en diferentes pueblos del Estado de Colima: Colomos, el Remudadero, El Remate. Alejados pero no tan lejos.
Estás fotografías fueron capturadas en diferentes pueblos del Estado de Colima: Colomos, el Remudadero, El Remate. Alejados pero no tan lejos.




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